miércoles, 30 de octubre de 2013

Mitos y leyendas de Pandi

·        El Puente Natural de Pandi
Según esta historia mágica, así fue la creación del Puente Natural y la Piedra del Equilibrio.
“Preocupado el cacique Pandé, por la interrupción del comercio con sus vecinos los pijaos y cundayes, especialmente cuando el río crecía, decidió hacer un pacto con el diablo para que éste facilitara un paso fácil al territorio de Icononzo sin arriesgarse aperecer en las violentas aguas del río, hoy conocido como Sumapaz.
En una noche de luna llena se entrevistaron los dos y acordaron la construcción de un puente sobre el abismo, pero se exigieron requisitos de ambas partes. El demonio aceptaba a cambio de dicho favor el alma de Pandé y de sus descendientes hasta la cuarta generación. Por su parte el susodicho cacique exigía a Busiraco (el diablo) la construcción del puente en una sola noche y con sólo dos piedras. Era también condición indispensable que el trabajo fuera comenzado a media noche y que terminara antes de que cantara el gallo.
Marchó pues el diablo hasta tierras de Tibacuy y arrancó dos grandes piedras. Trajo la primera en muy poco tiempo; la arrojó al abismo y logró taponar la enorme abertura. Regresó hasta el cerro Quininí y busco dos tejos para venirse jugando durante el segundo viaje. Arrojó el primer tejo desde la cúspide de aquel cerro el cual cayó en la vereda de Bateas y el otro cayó en el actual plano de Chinauta. Y así con la segunda piedra se vino silbando y tarareando una canción diabólica.
 Cuando despreocupadamente se acercaba por el territorio de lo que hoy es Arbeláez y más exactamente en la vereda llamada Ticinse, lo sorprendió el canto del gallo. Furioso arrojó la piedra que traía al hombro y le dio dos puños y dos patadas.
Es curioso que en aquella mole, puede verse el rastro de dos manos y dos pies gigantescos, lo mismo que la espalda de un hombre que la transportaba. Los tejos ya mencionados aún se encuentran en los lugares citados; tienen un radio aproximado de 10 metros cada uno. El demonio perdió la apuesta y así nació el puente natural que luego sería terminado por el pueblo Sutagao. Se cuenta que el demonio salió al alto de Mercadillo y para calmar su furia dio un violento soplo, tal que una piedra que estaba en el alto de Guacanonzo (vía Pandi - Arbeláez), voló, quedando sobre otra piedra que es la que se conoce como “Piedra del Equilibrio”, localizada en la hacienda de Santa Helena, en la vereda del mismo nombre”.

·        Leyenda de las Piedras de Pandi

            Un día el diablo se dirigía a Coyaima Indiana y al llegar al Valle de los Sutagaos tropezó con dos piedras gigantescas que  se opusieron en su camino. Encolerizado, la emprendió contra ellas a patadas y las hechó a rodar. La primera se detuvo en medio de dos farallones que encajonaron el río Sumapaz y formaron el puente natural que hoy se llama Cabeza de Diablo. La segunda se quedó unos metros más arriba y se le conoce con el nombre de El Helechal, en donde los Panches plasmaron su destreza artística por medio de jeroglíficos dibujados con tinta indeleble, jamás utilizada por tribu alguna en la América aborigen.

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